La cursiva

La cursiva, también llamada itálica, es un resalte tipográfico que se emplea con determinadas finalidades. Algunos de sus usos son similares a los de las comillas, por lo que hoy, y como primer post del año, vamos a ahondar en sus funciones, complementando así el último material de nuestro blog.

Su uso más común es probablemente el de marcar extranjerismos, es decir palabras o expresiones que no pertenecen a nuestra lengua. La Real Academia Española sugiere que todos los extranjerismos vayan así resaltados, sin embargo en el uso esto no siempre resulta conveniente, pues hay términos foráneos cuyos pares en español no son tan usados, así como textos en los que, por su temática, abundan este tipo de palabras; ejemplo de lo primero es whiskey, cuya versión en español, güisqui, casi nadie emplea, en tanto que en los textos que hablan sobre marketing, coaching o moda, entre otros, es en los que más extranjerismos encontramos y en los cuales debemos tener cierta cintura (o atenernos a que gran parte de la hoja quede resaltada tipográficamente, recurso del cual bajo ningún concepto conviene abusar). La excepción a esta regla son los nombres propios, que van siempre en redonda.

Le dijo que su body language le resultaba extraño.

El carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris) es el roedor más grande del mundo.

Le enviaré un mail al coach del Departamento de Marketing para hablarle sobre el post.

En el tercer ejemplo podríamos haber resaltado también mail y post, mas decidimos no hacerlo en el entendido de que son palabras que usamos muy habitualmente; sí destacamos coach, aunque en un texto que hablara sobre coaching probablemente no lo haríamos, al igual que marketing, que en este caso no presenta dudas al formar parte de un nombre propio (en el párrafo anterior al ejemplo tampoco destacamos esas palabras, pues la versión en español de marketing, mercadeo, no tiene tanta aceptación, a la vez que no hay una palabra extendida en nuestra lengua para la disciplina conocida como coaching).

Otra función de las itálicas es marcar cuando una palabra está en metalenguaje, es decir, cuando estamos hablando de ella. En el párrafo anterior apelamos a este uso cuando hablamos de mail, post, coach, coaching y marketing, ¿se dan cuenta? En este uso nos basamos para haber escrito en cursivas los ejemplos a lo largo de todos los artículos de este blog, y ese es el motivo por el cual las palabras que irían habitualmente en cursivas están en los ejemplos en redonda y viceversa, pues eso es lo que se debe hacer en estos casos.

A continuación veremos un uso que ya fue recogido en el post de las comillas: señalar títulos de obras intelectuales, tales como libros, discos musicales, exposiciones, etcétera.

Cien años de soledad es probablemente uno de mis libros favoritos.

Hay dos usos más para este recurso: una está relacionado con los apodos y alias y otro con las palabras mal escritas o incorrectamente pronunciadas. El primero refiere a que cuando el sobrenombre de una persona se escribe junto al nombre y el apellido reales, este debe marcarse con cursiva, en tanto que el segundo se utiliza, en general y por ejemplo, para reproducir lo que alguien dijo. Veamos algunos ejemplos:

Javier Chicharito Hernández juega en el West Ham United de la Premier League inglesa.

A naides le gustó la estuatua.

Respecto al primer ejemplo vale una aclaración: si se escribe solamente el apodo, así como si se lo emplea junto al nombre o el apellido, no es necesaria la cursiva, como se ve en la oración El Indio Solari es un músico, compositor y cantante argentino. Nótese, además, que en dicho primer ejemplo no están destacados West Ham United ni Premier League, que si bien son extranjerismos, hacen mención a nombres propios.

Como se puede notar, la cursiva y las comillas son recursos que comparten algunas funciones, por lo que llegado el caso, ante la duda, lo más importante es elegir un criterio y después respetarlo siempre; el error muchas veces no está en la elección sino en no respetar esa elección a lo largo de la totalidad del texto.

Muchas gracias por leernos, ojalá que les sirva.

¡Hasta pronto!

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